jueves, 12 de mayo de 2011

¿Que hay detrás?


En ocasiones, cuando conocemos a esa persona especial y nos encariñamos con ella, nos preguntamos ¿Qué pensará esa persona de mi? ¿Cómo me verá? ¿Qué comentarios hará sobre mi? ¿Estaré actuando bien delante de él o ella? ¿Qué hay detrás de sus ojos, de sus palabras, de sus miradas, de sus actuaciones y de sus pensamientos? Estas preguntas son comunes cuando una persona siente hacia otra cariño, aprecio, simpatía y sobre todo ese no se qué, que nos amplia el pecho y nos forma ese nudo en la garganta que nos paraliza. En este sentido, la relación se torna en una constante recolección de información el uno del otro, momento en donde la “ventana” de Johari toma una importancia relevante.
Esta “ventana” consta de 4 cuadrantes: el primero es el “yo abierto”, es cuando una persona tiene tanto confianza en la otra, que se atreve a expresar sus sentimientos, incluso los más personales. El segundo es el “yo oculto”, conformado por nuestros secretos más preciados, y que así haya confianza la persona siente temor en revelarlos. El tercer cuadrante es el “yo ciego”, es todo lo que saben las otras personas de uno mismo, pero que uno no es capaz de obsérvalo. Y el último cuadrante es el “yo desconocido” son aquellas cosas que hacemos en determinadas situaciones y no sabíamos que éramos capaces de realizarlas.
Sin embargo, hay personas que sus ojos parecen unas puertas abiertas, ya que tan solo con una mirada podemos descifrar, que es lo que están sintiendo, pensando e incluso como van actuar. No obstante, hay otras personas que son indescifrables y aunque estemos cercas de ellas, hablemos seguido, las miremos fijamente a sus ojos o tratemos de extraerle información, sentimos que estamos muy lejos de ellas, que las conocemos poco y que sus pensamientos son indescifrables, aquí es cuando nos preguntamos ¿Qué hay detrás?
En estos casos, lo mejor es expresarle lo que sentimos claramente, no solo hablando, también con nuestras actuaciones, nuestro lenguaje corporal y gestual. Pero también hay captar los mensajes que esa apersona nos intenta decir. Generalmente, hacemos caso omiso de estos mensajes, porque la pasamos tan bien con esas personas, nos sentimos tan felices y sentimos esa sensación inexplicable cuando una persona nos llena, que nos volvemos egoístas y nos olvidamos de que es lo que siente y quiere la otra persona.
Cuando ambas personas están en direcciones diferentes y no sienten lo mismo el uno hacia el otro, lo mejor es darse un tiempo, de lo contrario la amistad y la relación en general se tornara incomoda para ambos y puede terminar en un conflicto. En este sentido, si apreciamos a la otra persona y aunque nos afecte, lo mejor es marcar un poco de distancia. Esto no quiere decir que peleemos, nos alejemos totalmente, ni le quitemos el habla, simplemente es darle un tiempo a la otra persona y a uno mismo, enfocarnos en nuestros proyectos individuales para prepáranos y hacernos mejores personas.
D esta forma, dejamos la puerta abierta para futuros acercamientos. Solo hay que recordar que los personajes de la obra teatro, es decir de la vida, llegan, se alejan y vuelven a venir. Solo hay que tenerlos en el libreto aunque sea de personajes secundarios, porque nadie sabe cuando pasaran a ser los protagonistas.

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